El Pleno del Ayuntamiento de Molina de Segura aprobó el pasado mes un ambicioso paquete de medidas destinadas a combatir la contaminación acústica en las zonas más afectadas del municipio. Con una inversión total prevista superior a los 500.000 euros, el plan representa la actuación más significativa del consistorio en materia de ruido ambiental desde la aprobación de la ordenanza municipal vigente.
1. El anuncio municipal
La concejala de Medio Ambiente presentó el plan en rueda de prensa, destacando que se trata de una respuesta directa a las más de 340 quejas por ruido registradas durante el último ejercicio, un 28% más que el año anterior. Las zonas más afectadas, según los datos recogidos por el servicio de atención ciudadana, son las urbanizaciones colindantes a la autovía A-30, el centro histórico (especialmente en noches de fin de semana) y las áreas residenciales próximas a los polígonos industriales.
«Este plan no es una respuesta reactiva a las quejas, sino el resultado de un diagnóstico técnico riguroso basado en el Mapa Estratégico de Ruido del municipio», afirmó la concejala. «Hemos identificado los focos prioritarios y hemos diseñado actuaciones específicas para cada uno de ellos, con indicadores de seguimiento que nos permitirán medir su eficacia real.»
2. Presupuesto y financiación
La inversión se financia mediante una combinación de fondos propios municipales (40%) y fondos europeos FEDER canalizados a través de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUSI) de la Región de Murcia (60%). Esta cofinanciación europea ha sido posible gracias a la inclusión del proyecto dentro de los objetivos de mejora ambiental y calidad de vida urbana que priorizan los programas operativos de la Unión Europea para el período 2021-2027.
3. Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)
La medida estrella del plan es la creación de tres Zonas de Bajas Emisiones en el casco urbano, que limitarán la velocidad máxima a 30 km/h y restringirán el acceso de vehículos diésel anteriores a la normativa Euro 4. Estas zonas, que abarcarán aproximadamente 1,2 km² del centro del municipio, priorizarán el transporte público, la movilidad peatonal y el uso de la bicicleta.
Las ZBE no solo reducirán la contaminación acústica derivada del tráfico rodado —la limitación a 30 km/h puede suponer una reducción de entre 2 y 4 dB en el ruido de rodadura—, sino que también contribuirán a mejorar la calidad del aire, reducir la siniestralidad vial y fomentar un modelo de movilidad más sostenible. Se instalarán cámaras de control de acceso y se habilitará un sistema de permisos temporales para residentes y servicios esenciales.
4. Pantallas acústicas en la A-30
El plan contempla la instalación de 1.800 metros lineales de pantallas acústicas en los tramos más conflictivos de la autovía A-30 a su paso por zonas residenciales, concretamente en las inmediaciones de Altorreal, La Alcayna y el barrio del Romeral. Las pantallas, de 4 metros de altura y fabricadas con paneles de hormigón fonoabsorbente y metacrilato transparente en los tramos superiores para minimizar el impacto visual, tienen una capacidad de atenuación certificada de entre 12 y 15 dB.
| Tramo | Longitud | Viviendas beneficiadas | Reducción estimada |
|---|---|---|---|
| A-30 / Altorreal | 720 m | ~1.200 | 12–15 dB |
| A-30 / La Alcayna | 640 m | ~900 | 10–14 dB |
| A-30 / El Romeral | 440 m | ~650 | 11–13 dB |
La instalación de las pantallas requiere la coordinación con el Ministerio de Transportes, ya que la autovía A-30 es una vía de titularidad estatal. Las conversaciones entre ambas administraciones ya están en curso, y se espera que las obras comiencen en el primer trimestre de 2025 con una duración estimada de ocho meses.
5. Pavimento fonoabsorbente
La segunda gran actuación consiste en la sustitución del asfalto convencional por mezclas bituminosas drenantes y fonoabsorbentes en las 15 calles con mayor densidad de tráfico del casco urbano. Este tipo de pavimento, que incorpora una estructura porosa abierta con un índice de huecos superior al 20%, reduce el ruido de rodadura entre 3 y 5 dB respecto al asfalto tradicional, gracias a su capacidad para absorber las ondas sonoras generadas por el contacto neumático-calzada.
Además de la reducción acústica, el pavimento drenante mejora la seguridad vial al evacuar rápidamente el agua de lluvia, eliminando el efecto de acuaplaneo y reduciendo las proyecciones de agua que dificultan la visibilidad. Su principal inconveniente es un coste de mantenimiento ligeramente superior al del asfalto convencional, ya que requiere limpiezas periódicas con equipos de aspiración para evitar la colmatación de los poros.
6. Calendario de ejecución
2024 — Fase de diseño
Redacción de los proyectos técnicos, licitación de las obras y tramitación de los permisos necesarios ante las administraciones competentes. Se realizan las mediciones acústicas previas para establecer la línea base de comparación.
2025 — Primera fase de obras
Instalación de las pantallas acústicas en el tramo A-30/Altorreal. Inicio de la repavimentación con asfalto fonoabsorbente en las 5 primeras calles del casco urbano. Señalización y preparación de las ZBE.
2026 — Segunda fase de obras
Instalación de pantallas en los tramos restantes (La Alcayna y El Romeral). Repavimentación de las 10 calles restantes. Activación progresiva de las ZBE con período de adaptación de 6 meses.
2027 — Evaluación y ajuste
Campaña de mediciones acústicas posterior a las obras para verificar la eficacia de las medidas. Publicación de los resultados y, si procede, diseño de actuaciones correctoras o ampliaciones del plan.
«Este plan demuestra que la lucha contra el ruido no es un gasto: es una inversión en salud pública, en calidad de vida y en el valor de nuestro municipio como lugar para vivir.»